
Ahora que el Ártico está en disputa por la riqueza de su suelo, es oportuno mirar la crisis que viven sus habitantes no humanos a causa del deshielo provocado por la crisis climática.
De eso nos habla este cortometraje y lo hace a través de la historia de uno de los animales más emblemáticos de esa región del mundo: el oso polar.
La propuesta, producida por el veterano animador Aaron Blaise, es una tierna historia de adaptación que retrata la vida de un solitario oso adulto que busca compañía y termina creando un oso de nieve junto al cual enfrenta su soledad. Pero el aumento de la temperatura le juega una mala pasada. El trasfondo de esta historia es la denuncia de la precariedad del orden natural, donde las especies luchan por sobrevivir.
Sinopsis
Un oso polar adulto busca amigos. Pero el poderoso animal es rechazado por otras especies que lo identifican como un peligro. Desesperado, opta por hacer un oso de nieve que se convierte en su compañero. Pero el aumento de la temperatura y los cambios en el ecosistema le hacen difícil conservar la figura y vuelve a estar solo. El deshielo lo lleva a una travesía inesperada, que dará un vuelco a la historia.
La historia
El poder de esta narración, en formato de cortometraje, radica en que logra calar en el tema de la soledad de su protagonista a través de una cuidadosa animación del animal, que se convierte en un personaje encantador cuya vida cotidiana habla de la tragedia que lo rodea, sin abandonar el núcleo central de la historia: su búsqueda de compañía.
Por qué verla
La calidad de la animación otorga interés a una trama muy sencilla, que usa el tiempo justo para contar una historia que provocará la empatía de todos quienes sabemos de la lucha de muchas especies por sobrevivir. Pero también es una efectiva reflexión sobre el peso de una vida solitaria, lo que aporta un carácter universal al relato que va más allá de la denuncia ambiental.






