
Maléfica no abandona todo el aire de culebrón que caracteriza a los cuentos de princesas, pero esta adaptación resuelve la incomodidad que sentimos muchas madres al leer los clásicos a nuestras hijas e ironizar con la princesa que espera eternamente a su príncipe azul. Aquí las princesas son personajes de acción, y el tema es el poder y la amistad: una cuestión actual para contar a las niñas, que, si todo sale bien, querrán ser la reina de las hadas mil veces antes de dormir cien años esperando el beso del amor verdadero.
Cuando Charlize Theron dio vida a la desquiciada y poderosa reina/madrastra de Blancanieves y la leyenda del cazador de Rupert Sanders, marcó un camino que respondía a la tendencia de volver a mirar al prototipo femenino de las adaptaciones de los clásicos cuentos infantiles. Aunque los resultados de esa película sean discutibles, la actriz sudafricana logró cambiar el registro. En esa misma senda, Angeline Jolie hace en MALÉFICA un notable aporte, que le permite hacer una película a la medida de su propia leyenda mediática. La diferencia es que Jolie logra marcar un hito, y hay algo en la oscura historia de la reina de las hadas que seduce deslizando la cuestión de la lucha entre los sexos, de la que cuesta tanto hablar.
Maléfica es un gran personaje hecho para la actriz, que hace un guiño al poder que ha ganado en la industria. Es así como se ha desplegado la campaña de promoción y como se ha entendido el involucramiento de Disney, que no suelta la marca, aunque quede superado uno de sus clásicos animados más emblemáticos.
La historia comienza con la traición, representada en el corte de las alas de la reina de hadas a manos del humano del que se enamora. Pero lo que Jolie hace está lejos de un simple registro melodramático. La metáfora instala en el centro del relato la soledad que amenaza a las mujeres poderosas.
Después de ser engañada, Maléfica no lucha contra lo oscuro de sus emociones: lo convierte en el centro de su poder. Como en otras adaptaciones, la venganza se toma la escena. Su caracterización física rinde homenaje a su versión animada y parte de la premisa de que la venganza es un plato mejor servido frío. Desde allí proyecta una amenaza sobre todo lo que el rey valora, en especial su obsesión por la sucesión. La princesa Aurora es maldita y la reina muere de pena: un escenario que Maléfica utiliza para su revancha, dirigida no a la felicidad familiar del rey, sino a su poder. En ese punto, la película se aparta del clásico animado.
Pese a su carácter rupturista, la guionista Linda Woolverton conserva las referencias necesarias para crear una “relectura” y actualización del mito de la princesa dormida que espera el beso del amor verdadero. La expectativa se cumple gracias a la potencia visual del film, especialmente en el contraste entre el Páramo —reino de las hadas— y la tierra de los hombres, imaginados por Robert Stromberg, quien ya había trabajado la estética claro/oscuro en Alicia en el País de las Maravillas y Oz el Poderoso .
Redimir a la malvada reina de las hadas no era tarea fácil, pero el guión se las ingenia para poner la perspectiva de la engañada y poderosa Maléfica, en la clave del vínculo que esta establece con Aurora, quien además se convierte en la narradora de su propia historia. Un detalle que la hace más potente que la tonta que espera 100 años dormida.
La relación entre ambas no trata de una proyección de la frustrada maternidad de la hada sobre la niña. Se trata de la seducción mutua, que expresa con un mínimo de complejidad el carácter de la reina del Páramo, que se cuestiona que su venganza cobre la vida de un personaje inocente.
En esa seducción que Aurora ejerce sobre Maléfica hay algo más ligado a los dones de las otras hadas que a los convencionalismos de la princesa virgen. Esa complicidad marcará el desenlace, decidido por el afecto entre dos mujeres traicionadas por el mismo hombre. El “amor verdadero” cambia de registro —y el beso que despierta a la princesa también—. Tampoco la historia concluye ahí: la batalla final se decide en esa misma complicidad, que parece ser el tema oculto de la fábula de La bella durmiente contada desde la mirada de quien la maldijo.
Rosario Puga
Título original: Maleficent.
Año 2014.
Duración 97 min.
País: Estados Unidos .
Dirección: Robert Stromberg.



