
Con VALIENTE, el año 2012 PIXAR incursionó por primera vez en el dominio por excelencia de Disney: las princesas. El estudio fue clave en revitalizar un género, que bajo el sello del ratón estaba agotado. Sin embargo, esta cinta recuerda que en el cine no hay fórmulas infalibles: siempre existe el riesgo de repetirse y fallar.
Empecemos diciendo que VALIENTE tiene mucho de la magia de UP y logra maravillar por el acabado trabajo visual que conforma la Escocia medieval donde se desarrolla toda la acción. También en esta ocasión la propuesta cuenta con personajes centrales poderosos y por primera vez se escogió a dos mujeres para dar forma a protagonistas que pudieron haber marcado época
En un primer nivel, el conjunto funciona y el visionado del film es un placer. Sin embargo, hay varios “peros” que ponerle a este sofisticado logro fílmico, algunos en el plano de planteamiento visual, y otros en la tipología de los personajes.
Inicialmente se puede sostener que Valiente logra maravillar con una recreación minuciosa de la Escocia medieval y el protagonismo de dos personajes femeninos poderosos.
En el plano formal, la animación en su versión 2D sufre los efectos de ser una obra pensada para 3D. En formato tradicional, los volúmenes, los paisajes y el movimiento generan una leve distorsión que le resta expresividad, mientras el color trabaja con un contraste plano que desaprovecha el esmerado diseño visual y deja demasiado expuesto el artificio digital.
A esto se suma cierta falta de profundidad en la caracterización: las expresiones faciales resultan poco exploradas y tienden a estandarizar a los personajes, aunque este problema no sea estrictamente culpa de la técnica tridimensional.
La imposición de la matriz 3D como estándar industrial, genera una producción que sacrifica el rendimiento estético en pos del espectáculo tecnológico. La película se vuelve así una señal inquietante de cómo los criterios comerciales terminan permeando la propuesta visual. No se trata de rechazar la técnica, sino de constatar que aquí resulta más efectista que efectiva. Todo esto ha llevado a muchos a preguntarse hasta qué punto Pixar se ha vuelto demasiado “Disney” desde su integración al imperio en 2006.
A nivel narrativo a Valiente le habría sentado bien una mayor dosis de oscuridad. No era difícil usar el espacio del bosque magníficamente representado para acercarnos más a esta princesa y su violento descubrimiento del poder. Estas hablando de mujeres en la época medieval, y la rebeldía de Mérida evidencia sentimientos complejos hacia su madre, que merecían ser abordados con mayor profundidad en pos de la historia.
Al renunciar a la épica para contar la historia de una mujer buscando autonomía en plena Edad Media, la película perdió una posibilidad única. No se pedía un Bergman infantil, pero, a diferencia de Miyazaki en El viaje de Chihiro, PIXAR sacrifica la profundización del conflicto en favor del producto familiar, dejando la sensación de que faltó un relato más contundente.
Valiente podría haber sido el inicio de una saga sobre una princesa impulsiva destinada a convertirse en líder guerrera pero solo quedó como la tímida entrada de Pixar al mundo de las princesas y la historia se siente desaprovechada.
Con todo, el giro hacia protagonistas femeninas es un gran paso. Resulta fascinante imaginar el lado salvaje como lo reprimido en las mujeres de una corte medieval, más aún cuando son presentadas como garantes del orden político, una cuestión bien contemporánea.
Con Mérida y su madre, las historias de princesas cambiaron para siempre.
Rosario Puga
Título original Brave
Año: 2012
Duración: 90 min.
País. Estados Unidos Estados Unidos
Dirección: Mark Andrews, Brenda Chapman, Steve Purcell



