
¿Te gusta Coco de Pixar? Entonces te vas a maravillar con este corto de René Castillo, que también indaga en la maravillosa imaginería de la cultura mexicana para hablar del paso hacia la muerte. Sin evadir lo triste de dejar la existencia, el filme nos habla de la rebelión de los muertos a la hora de separarse de los vivos y nos presenta una galería de personajes que representan esa transición. Con ellos nos llevan a celebrar y dar las gracias por la vida y todo su misterio. Todo con el marco de la música de Café Tacuba.
Sinopsis
Mientras su familia aún lo llora, un hombre recién fallecido desciende al mundo de los muertos, donde en un ambiente festivo sale a recibirlo la Catrina y sus alegres compañeros. El hombre se demora en aceptar su nueva situación, y es nada menos que el mezcal y el gusano del fondo de la botella quienes le ayudarán a realizar ese tránsito, no sin antes comprender, que en el mundo de los muertos, tampoco estará solo.
La historia
Plagada de los elementos simbólicos de la festividad de día de muertos, este maravilloso cortometraje nos lleva a poner sobre la mesa el tema de la muerte. Un tema que trata magistralmente, pero desde la perspectiva misma de quién ha partido y que se resiste a dejar su carne para llegar hasta los huesos (calavera). Baile, canto, flores, tristeza, picardía y sensualidad son el escenario recreado por Castillo para explicar una festividad que está a la base de la cultura mexicana.
Por qué verla
Tanto los ruidos ambientales, como la musicalización de Café Tacuba y la voz de Eugenia León interpretando el clásico La Llorona, permiten dar un especial toque tragicómico al relato. Un relato realizado en stop motion con modelado en plastilina que realza a los personajes y sus emociones con texturas y expresiones deslumbrantes. El vestuario, la ambientación, la utilería, realmente todo, lo hacen verdaderamente merecedor de los múltiples premios recibidos.






