
¿Qué harías si alguien del futuro viene a decirte que hay vida y esperanza más allá de la destrucción? ¿Le creerías? Iris le cree a Arco que hay algo más allá del triste presente.
El filme ofrece una reflexión sobre vivir en una tierra que se destruye, mirada desde la vida perfecta de una niña inserta en un mundo de máquinas, donde lo humano parece estar diluido. Una realidad cuya precariedad la niña experimenta con cierta nostalgia.
Obviamente todo cambia cuando el futuro se manifiesta en la aparición de un niño como ella. En ese punto el filme se convierte en un llamado a rebelarse contra la condena de un mundo a la deriva, contado como una carrera contra el tiempo.
Ese giro proviene de manera muy certera de la relación de ambos niños, del relato de la continuidad de la vida que trae el caído del cielo y del reconocimiento de Iris de una vida sin esperanza, que puede cambiar y ser su propia salvación.
Esa idea es la herencia de una amistad imposible, una noticia desde el futuro, que construye sus huellas en el pasado como un regalo inesperado.
Sinopsis
En 2075 una niña de 10 años ve caer del cielo a un misterioso niño con un traje de arcoíris. Lo acoge en su casa y juntos enfrentan la tarea de hacer que el misterioso visitante pueda volver al futuro. El tecnologizado mundo de la niña está acosado por la destrucción, y su inesperado amigo le trae razones para conservar la fe en el futuro en medio de la apocalíptica realidad que la rodea. Ambos reciben una ayuda inesperada.
La historia
Alguien dijo que esta es una historia tierna, inteligente y de una belleza extraordinaria. Todos los calificativos son correctos. Su visualidad, que combina el imaginario de la mejor animación japonesa con una estética futurista más realista, construye un marco eficiente para un relato que podría haber sido otra historia de amistad interestelar pero se convierte en algo mucho mejor; una llamada a la rebelión ante un final inminente.
Por qué verla
Este ejercicio narrativo del dibujante francés Ugo Bienvenu, trasciende la ciencia ficción convencional y como muchos han hecho notar, evoca la delicadeza de Miyazaki y el pulso narrativo de Spielberg, explorando temas importantes en un tiempo en que el mundo parece seguir inexorablemente su camino a la extinción, y la pregunta sobre el futuro viene cargada de incertidumbre.






