
A través de la historia de dos hermanos que deambulan en medio de la destrucción intentando sobrevivir, el maestro Isao Takahata nos enfrenta al dolor de la infancia en los territorios en guerra. La historia, que ha circulado en diversas pantallas, no se cuenta como un melodrama, sino de manera simple, directa, en sintonía con las historias de la infancia de la tradición neorrealista.
Tal vez por eso su visionado es recordado por muchos como una experiencia dura y dolorosa. Sin embargo, como señaló la crítica, uno de los mayores dones de la película es su paciencia; “los planos se mantienen para que podamos pensar en ellos, los personajes se vislumbran en momentos privados, la atmósfera y la naturaleza tienen tiempo para establecerse”. Esas características le otorgan al relato una gran profundidad.
La Tumba de las luciérnagas se erige como una obra cumbre de la animación. Una oda a la lucha por permanecer humanos en medio de la devastación. Imperdible
Sinopsis
Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, cuenta la historia de dos hermanos en una ciudad portuaria japonesa, que se quedan sin hogar a causa de los bombardeos que incendian la ciudad. Seita es un adolescente que junto a Setsuko, su hermana de cinco años, deambula exhausto entre las ruinas buscando comida. Luchando por no morir, los hermanos encuentran un pequeño espacio donde permanecer juntos. Pero el horror los termina alcanzando.
La historia
Una animación realista y una poderosa experiencia emocional, que conecta con la idea de luchar por no perder la humanidad.
La maestría de Takahata muestra todo el potencial que tiene la animación para contar con profundidad un drama humano de carácter histórico, apelando a una caracterización de personajes compleja y profunda.
Por qué verla
De corte neorrealista, este filme nos permite entender en toda su profundidad el drama de la sobrevivencia. El abandono, el hambre, la degradación de la humanidad de los otros como resultado de la violencia, se presentan en una mirada de gran profundidad, que nos ofrece una valiosa oportunidad de hablar de las víctimas de los conflictos actuales y repensar su derecho a vivir en paz.






