
Esta bella y simple historia habla de la devastadora crisis que provoca la pérdida de un ser querido. En un registro que invita a pensar en todos aquellos que pierden a los suyos víctimas de la violencia genocida, homicida o sexista.
El cortometraje se centra en retratar la pérdida en medio de la vejez, con el devastador efecto de sentir que el mundo se detiene y no hay fuerzas para seguir.
Lejos del melodrama, el registro es sutil y moviliza la idea de reencontrarse con el mundo interior para poder continuar. Para el protagonista se trata de volver a la pintura, un camino a la sanación que es rescatado del olvido por su nieta, que lo invita a volver a sentir.
Sinopsis
Un anciano, luego de experimentar una vivencia desoladora, se enfrenta a un bloqueo creativo y pierde su capacidad de pintar. Inmerso en la tristeza, su nieta le ayuda a reconectar con su capacidad expresiva y con el amor de la familia que le reclama seguir en el mundo.
La historia
El director logra tejer una narrativa sobre el proceso de duelo sin la necesidad de diálogos, destacando el papel crucial que desempeña la nieta del protagonista en la superación de su dolor.
Así, el director subraya la importancia de la creación como expresión de la cultura de pertenencia de los personajes. Profundizando en la identidad afrodescendiente de sus protagonistas, que se convierten en portavoces de su cultura
Por qué verla
Este corto utiliza una combinación de técnicas de animación en 2 y 3D para crear una experiencia visual que en gran parte del relato emula un lienzo.
Tanto la paleta de colores como las texturas utilizadas permiten sumergirse en la trama y entrar de lleno en las emociones de los personajes.






