
Basada en la novela gráfica de Sara Varon, esta es la historia de Dog un perro solitario que vive en Manhattan. Un día, Dog decide comprar un modelo para armar de un robot para que sea su compañero. La máquina se hace imprescindible y la vida mejora.
Hay dos momentos en esta maravillosa animación. El primero es la solitaria vida de Dog en un New York zoomorfo de los años 80, cuando decide seguir la recomendación de un infomercial de la TV y compra el robot , que llena de alegría su solitaria vida. El segundo es la lúgubre búsqueda del amigo perdido en medio de la agitada vida de la ciudad y el retorno a la soledad hasta el inesperado desenlace.
La agilidad de la narración, su belleza y su ternura hacen de este filme un relato lleno de vitalidad, que da un giro al tema de la soledad y divierte con su dinámico movimiento dentro de una ciudad que nunca se detiene. Mención aparte merece la ambientación sonora que aporta con mucha precisión un retrato del clima de esa rara década que fueron los años 80
Sinopsis
Esta es la historia de un perro y su solitaria vida en una gran urbe hasta que se compra un robot. Es la misma ciudad y sus personajes, la misma cotidianidad pero cuando la máquina se convierte en su amigo y todo se transforma. La aventura se tuerce cuando deben separarse y se pierden el rastro. La vida sigue funcionando pese a que el robot sueña con el reencuentro, y el perro lo busca. La suerte les juega muchas pasadas y otros compañeros ponen a prueba el vínculo que los une.
La historia
La vida en el New York de los años 80 (maravillosamente retratada) es el escenario de este trabajo. Pero no se trata de la clásica relación entre un ser solitario y una máquina. Tampoco de la problemática de los androides y sus sentimientos. Se parece más a la historia del robot del mago de Oz, que en este caso sabe que viene equipado con un corazón. Alejado de su amigo, la máquina se sorprende cuando puede recordar y soñar. Esa función hace que sus vínculos sobrevivan a todo y muevan su historia.
Por qué verla
Hecha con brillantes colores que reemplazan los diálogos, esta animación 2D no se define como una fábula llena de moralejas. En todo momento nos representa la vulnerabilidad de los personajes. Y pese a toda su ternura, no desdibuja el lugar de la unidad mecánica, que no resuelve la soledad del protagonista como lo harían otras relaciones, lo hace como un complemento que es lo que realmente representa. Disfrutar la manera perfecta en que la historia está contada es la mejor razón para verla y emocionarse.






