
En su último estreno, El Niño y la garza, Hayao Miyazaki volvió a sorprendernos, creando un mundo fantástico de gran belleza ¿Qué tal si profundizamos en su trayectoria y vamos al inicio de su trabajo como realizador?
El sol de Yuki es un tierno relato que constituye su primer trabajo en solitario. El corto del 1972 es el piloto de una serie que no llegó a realizarse, que contiene muchos de los elementos que marcarían su deslumbrante trayectoria. La trama se centra en el modo en que la protagonista asume su orfandad, y como todas las heroínas del maestro, encuentra una fuerza desbordante que la lleva a buscar su felicidad en medio de la adversidad
Sinopsis
Este corto nos cuenta la historia de una niña de 10 años llena de energía e imaginación, que busca a sus padres después de ser abandonada en un orfanato. Vive temporalmente con una familia adoptiva pero vuelve a la isla donde cuida de otros niños hasta que es encontrada por su madre.
La historia
Este es el primer trabajo que Miyazaki creó en solitario. En él vemos muchas de las claves que darán forma a su sello y marcarán su universo narrativo. Por ejemplo, se estrena con una protagonista femenina llena de fuerza y entereza y la relación de los personajes con la naturaleza juega un rol fundamental. El tratamiento visual rompe con el inmovilismo de los fondos, animando los paisajes a través del uso de recursos cinematográficos creando entornos de gran belleza.
Por qué verla
En muchos sentidos El sol de Yuki debe ser considerado como un presagio de los mundos que creará el maestro japonés a través de los años. Evoca el que será su aporte en Heidi y el comienzo de un legado fundamental para la animación del dibujo, entendido como un arte que se niega a desaparecer ante nuevos órdenes tecnológicos.






