
¿Se puede re-versionar el clásico de Collodi y aportar algo nuevo a la historia del muñeco de madera que quería ser un niño de verdad? Se puede, y eso hicieron Guillermo del Toro y Mark Gustafson, quienes crearon esta oscura y entretenida fábula. El propio Collodi quiso hablar de la niñez explotada de su época, de su instinto de sobrevivencia y ofrecer una mirada diferente a la paternidad. Ni en el clásico de Disney evade ese nudo. Lo que aporta esta versión, además de su extraordinaria animación, es una valoración diferente de las circunstancias que sitúan a los niños como mercancías a explotar. El guiño de ambientar la historia en la Italia fascista de los años 30, enfatiza aún más esa intención. Además aporta una mirada original a la paternidad de Gepetto. Esta versión sigue siendo una entretenida película de aventuras y Pinocho sigue siendo el niño pícaro que se mete en toda clase de problemas.
Sinopsis
Geppetto, un famoso carpintero, se encuentra sumido en la tristeza debido a la muerte de su hijo. En un intento por llenar ese vacío, construye un muñeco de madera que cobra vida mágicamente. Este muñeco, de nombre Pinocho, anhela ser un niño de verdad y en busca de ese sueño debe aprender a lidiar con sus emociones y enfrentar grandes desafíos, donde un pequeño grillo oficia de conciencia y su padre juega un rol fundamental de guía y protector.
La historia
Del Toro, por medio de este cuento tradicional, nos invita a reflexionar sobre la obediencia y la desobediencia, sobre el duelo y la paternidad herida, sobre la muerte y la guerra. Una ambientación sombría y triste, nos retrata la Italia de 1930, en la que un oficial fascista recluta a Pinocho para que se una a un campamento militar, consciente de que su imposibilidad de morir es de una enorme ventaja. Sin duda aquí un aprendizaje significativo será ¡no seguir ciegamente a una autoridad!
Por qué verla
Pinocho es una animación de stop motion, que desafía a los niños y a sus familias a salir de la lógica de los cuentos “bellos y dulces” de Disney. Pues estamos ante un niño travieso y desobediente que obliga al mundo de los adultos a mirarse y enfrentarse a sí mismos y por qué no decirlo, a madurar y cambiar. Definitivamente el director mexicano nos lleva a un “no todo es color de rosa”






