
La crítica dijo en su estreno que la historia no hacía justicia a su deslumbrante animación, que tiene aromas de wéstern y efectivamente a ratos peca de una excesiva simpleza. Pero con todo y sus debilidades, el filme contiene reflexiones en torno a la pérdida y a lo que significa enfrentarse a los miedos e inseguridades de un mundo en transformación, que conmueve y entretiene. Y a veces eso es suficiente.
Sinopsis
El film nos sitúa en un mundo donde el asteroide que hizo desaparecer a los dinosaurios no cae en la Tierra. En ese mundo, los prehistóricos animales ocupan el lugar de la humanidad, cultivan la tierra y crían ganado. Entre ellos crece Arlo, un tierno apatosaurio, que emprende un peligroso viaje para reencontrarse con su familia. La travesía lo une a un pequeño neandertal, que no se comunica con palabras, que le ofrece ayuda. Con él construirá una férrea amistad, enfrentando infinidad de peligros.
La historia
La mirada del pequeño neandertal se cruza con la del pequeño apatosaurio en el asombro ante el bello mundo que les toca habitar. Ese es el núcleo de la propuesta. También hay peligros y risas pero la caótica vida en el mundo primitivo parece atravesada por una infinita belleza. No es una historia particularmente original. Pero a propósito de ella, Pixar crea un universo visual que debe ser uno de los más deslumbrantes de su catálogo.
Por qué verla
Si ya están iniciados en el mundo de los gigantes prehistóricos, esta película es una aventura para que los más pequeños imaginen qué habría pasado si los dinosaurios hubieran dominado la Tierra. Y lo puedan pensar como una historia de descubrimiento y amistad, lejos de las historias de terror que dominan el tema. Un viaje épico que nos introduce en miles de cosas que no salen como esperamos.






